Virgencita de Guadalupe,
Madre Santa y Querida:
Acógenos bajo tu manto
a todos los que acudimos a ti devotos,
para darte muestra de nuestro amor
y agradecimiento por los todos los favores
que de ti recibimos constantemente.
A un indiecito te apareciste
Madre de Cristo en el Tepeyac.
Tú le mostraste, a tu hijo humilde
cómo debemos amar a Jesús.
Protectora de los pobres,
sanadora de los enfermos
refugio de los que buscan ayuda
generosa con los que sufren necesidades.
Acógenos bajo tu manto
a todos los que acudimos a ti devotos,
para darte muestra de nuestro amor
y agradecimiento por los todos los favores
que de ti recibimos constantemente.
A un indiecito te apareciste
Madre de Cristo en el Tepeyac.
Tú le mostraste, a tu hijo humilde
cómo debemos amar a Jesús.
Protectora de los pobres,
sanadora de los enfermos
refugio de los que buscan ayuda
generosa con los que sufren necesidades.
Ojos negros, piel morena
belleza sin igual, pureza inmaculada,
yo sé que desde el cielo
escuchas mi plegaria.
Quien a ti ferviente clama
haya alivio en su pesar
pues tu nombre luz derrama
gozo y bálsamo sin par.
Oh, mi virgen de Guadalupe,
hoy te quiero suplicar
que me concedas un favor
(hacer la petición)
que es mi necesidad.
Con mi amor yo te sabré agradecer
que cumplas mi petición,
ni devoción por ti es grande
y toda mi fe, en ti puesta está.
Muchas gracias santa Madre,
por permitir a tu devota
ante ti venir a orar.
Amén.
Rezar tres Ave María y una salve
a la Virgen de Guadalupe,
y cuando conceda el favor
prender una vela blanca
en muestra de agradecimiento.













