Reina del Cielo y de los santos ángeles,
a tu corazón sagrado e inmaculado
consagramos hoy nuestro hogar,
todos sus moradores y visitantes.
Que nuestra casa sea como la tuya la de Nazaret,
morada bendecida, de paz y de felicidad,
por el cumplimiento de la voluntad de Dios,
por la práctica de la caridad
y por el perfecto abandono
a la Divina Providencia.
Vela sobre cuántos lo habitamos,
ayúdanos a vivir cristianamente,
cúbrenos con tu protección maternal
y dígnate ¡oh bondadosa Virgen María!
formar de nuevo en el cielo
este hogar que en la tierra
le pertenece por entero
a tu sagrado corazón inmaculado.
Amen.
a tu sagrado corazón inmaculado.
Amen.








