Oraciones Poderosas y Magicas

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viernes, 30 de marzo de 2018

A SAN VICENTE FERRER, ORACIÓN PARA RESOLVER PROBLEMAS CON LOS HIJOS REBELDES Y CON PROBLEMAS

 
Glorioso San Vicente Ferrer,
humilde predicador Dominico  
a quien llamaban el gran cazador de almas
por tu inmensa labor al evangelizar Europa.

Tus predicaciones sobre el juicio final
en las que anunciabas su inminente llegada 
y del cual te presentabas
como el santo ángel del Apocalipsis
lograron convertir a la fe cristiana
a infinidad de almas
que gracias a tu labor, ganaron el cielo.
 
En el año 1410 conseguiste la fundación
del primer orfanato del mundo,
registrado en la historia europea,
y que todavía sigue en pie y funcionando.

 

¡Cuantos niños han sido acogidos
y mejorado sus pobres condiciones de vida
gracias a ti, amado santo!
 
Tu acción directa con los pobres y necesitados
te ha merecido la bien ganada gloria
de la que ahora disfrutas en el Cielo:
¡nunca hubo palabras para agradecerte
tus maravillosas acciones con los más necesitados!
 
Tu palabra era fuego
que conmovía el corazón de las multitudes,
que, haciendo pública penitencia,
abandonan sus situaciones de pecado.
"Amar al Señor, tu Dios, con todo tu corazón,
con toda tu alma, con todas tus fuerzas",
era la ley que te movía, y que transmitías
con toda tu elocuencia y bondad.
 

"Sed constantes, seguid el camino hasta el fin,
seguid el camino de la cruz,
soportad con paciencia,
porque el premio estará en el Cielo"
decías en valenciano, y todos
te entendían perfectamente en tu lengua nativa,
por lo que se consideró
que poseías el "Don de lenguas":
 
Dios te daba un gran don para que todos
pudieran escucharte, eras comprendido
por castellanos, franceses, vascos,
italianos del Piamonte y Lombardía...
 
Hoy necesito de tu elocuencia
y de tu amor para con los niños y jóvenes.
Necesito que me facilites el camino
para que mi hijo me escuche
y devolverlo a la buena senda. 
 
Mi hijo (decir el nombre)
tiene problemas de personalidad,
se junta con malas compañías
que lo arrastran a la rebeldía,
a los vicios, a la mala vida,
y eso para una madre (o padre),
ver como día a día se desvía del buen camino,
es un infierno en vida.
 
¡Ayúdame querido santo mío!
Tu que tanto bien lograste
con los niños abandonados,
no permitas que el mío
caiga en la depresión, en el abatimiento,
en la desdicha, y lo que es peor,
que pueda dañar con sus actos a nadie.
 
Dame tu consejo, inspira mis palabras,
dame tolerancia y paciencia,
y consigue que su carácter se modifique,
que vuelva a la senda del bien y del respeto,
que consiga un porvenir feliz,
que forje su futuro en la honestidad,
y que el día de mañana,
llegue a ser un hombre de bien.
 
Seguro que con tu ayuda puedo conseguirlo,
y tendrás el agradecimiento perpetuo
de una madre que sufre por su hijo.
 
Amén.
 

 
 
 

jueves, 29 de marzo de 2018

A SAN PEREGRINO, ORACIÓN PARA ENFERMOS DE CÁNCER

 
Glorioso San Peregrino,
a quién en vida llamaban
"Ángel del Buen Consejo"
y santo patrono de los enfermos de cáncer
dolencias en los pies o de enfermedades incurables
ya que Dios hizo en ti el milagro
de que la noche antes de la cirugía 
para amputar tu pie derecho
por culpa de un tumor canceroso
pasaste horas en oración
y quedándote dormido, soñaste
que Cristo estaba tocando y sanando tu pie.
 
La gran emoción sentiste, te despertó.

A la tenue luz de la luna,
viste tu pie, cuidadosamente vendado,
y ¡estabas completamente curado!
 
Hoy soy yo quien necesita de tu ayuda,
y a ti dirijo mis súplicas,
implorando tu ayuda en la lucha
contra esta terrible enfermedad.
 
Me siento muy enfermo
e inseguro de mi vida en este momento.
Esta grave enfermedad me hace anhelar
una señal del amor de Dios,
y es bien sabido que
los enfermos que han recurrido a ti
con fe en sus oraciones,
algunos se curaron cuando
susurró "Jesús" en sus oídos.
 
Ayúdame a imitar tu fe constante
 cuando te enfrentaste ente la gravedad
del cáncer y la cirugía que necesitabas.

Ayúdame a confiar en el Señor
de la manera en que lo hiciste tu
en ese momento de gran angustia.
Yo también ahora quiero ser sanado,
pero sobretodo le pido a Dios
la fortaleza para llevar esta cruz en mi vida
y poder soportar el miedo y el dolor
que esta terrible enfermedad me provoca.

Necesito sentir cerca la presencia de Dios
para mejorar mi estado de ánimo,
y de esta manera tener más fortaleza
para luchar contra el temible enemigo
que es una enfermedad tan dura,
que destroza mi cuerpo y socava mi espíritu,
para que en mi vida, a pesar de las dificultades,
la angustia y el miedo que ahora experimento,
vuelva a aparecer la esperanza.

Dame fortaleza para afrontar
estos tan duros momentos,
ponme en manos de los médicos adecuados,
bendice las medicinas prescritas,
atenúa mis dolores,
y sobre todo, acrecienta mi fe,
para que no decaiga en tan duro camino.


Oh Glorioso San Peregrino,
sé una inspiración para mí
y un solicitante de esas gracias necesarias
de nuestro amoroso Padre.
Ruega por mí, a Dios Nuestro Señor,
para que halle gracia en su presencia
y obre en mí en milagro de la sanación.
En tus manos deposito mi dolencia,
San Peregrino amado,
con total fe e inmensa confianza
de que atenderás mis súplica,
y que por mi fe en ti y en mi amado Dios,
yo también seré curado.

Amén.
 
Afirmaciones en la lucha contra el Cáncer:
El cáncer no puede romper las esperanzas.
No puede hacer desaparecer el amor.
No puede disminuir mi fe.
No puede destruir mi confianza en mi mismo.
No puede matar la amistad.
No puede silenciar mi valor.
No puede invadir mi alma.
No se puede apagar mi espíritu
y nunca, nunca, podrá hacer
que yo deje esta lucha,
en la con la ayuda de San Peregrino,
saldré sano y victorioso.
 
 



miércoles, 21 de marzo de 2018

ORACIÓN PARA AGRADECER SUS CUIDADOS AL SANTO QUE LLEVA NUESTRO NOMBRE

 
Siervo vigilante y Amigo,
fidelísimo y amado del Señor,
dulce Patrón mío,
bajo cuya protección me puso
la amorosa Providencia de Dios
al purificarme con las limpias
y saludables aguas del Bautismo.
 
Confuso estoy y lleno de rubor
por no haberme aprovechado
de tus ejemplos e inspiraciones,
y por haber dejado pasar días enteros
sin hacer memoria de ti,
ni de los inmensos beneficios,
cuidados y cumplimientos
que siempre has dado a mis peticiones.


 
Pero agradecido,
ya te doy por ellos infinitas gracias,
y te suplico me ampares
hoy y siempre
con tu especialísima protección,
para que me porte este
y los demás días de mi vida
como corresponde a un corazón honrado
con tan esclarecido nombre,
el mismo que llevas tu,
querido amigo y protector.
 
No permitas que yo
te profane jamás
con una vida desarreglada;
antes bien consigue
que me sirva de estímulo
para imitar tus virtudes,
de freno con que reprima mis pasiones,
y de fuerte escudo con que rebata
los tiros del mundo,
del demonio y de la carne.
 
Todo esto con el fin
de que siendo en vida semejante a vos,
logre veros eternamente en la gloria.


 
Sigue escuchando mis súplicas,
amado santo protector,
porque tu que ya viviste en este mundo
conoces sus peligros y desventuras,
y nadie mejor que tu
para comprender los problemas terrenales
que día a día surgen
perturbando la tranquilidad,
enfermando el cuerpo y el alma,
y llenando nuestras vidas
de carencias y necesidades.
 
No me dejes en el abandono,
bondadoso protector,
hasta el día en que consiga
una vez llegado mi momento
agradecerte todos tus cuidados
en la Gloria de Dios Padre.
 
Amén.
 
No te olvides de rezarle un Padre nuestro cada día,
y de comulgar en su honor el día en que se celebra su fiesta.
 
 
 
 

SEMANA SANTA: ORACIONES PARA EL SÁBADO SANTO


Dios; que haces resplandecer
esta sagrada noche
con la gloria de la resurrección del Señor,
conserva en los nuevos hijos de tu familia
el espíritu de adopción que les has dado,
para que renovados en el cuerpo y en el alma,
te sirvan con pureza de corazón.
 
Por el mismo Jesucristo, tu Hijo.

LECCIÓN DE LA EPÍSTOLA DE SAN PABLO APÓSTOL A LOS COLOSENSES (Cap. 3)

Hermanos:

Si habéis resucitado con Jesucristo buscad las cosas que son de arriba, donde Cristo está sentado a la diestra de Dios Padre; saboreaos en las cosas del cielo, no en las de la tierra. Por-que muertos estáis ya, y vuestra nueva vida está escondida con Cristo, en Dios.
 
Cuando empero aparezca Jesucristo, que es vuestra vida, entonces apareceréis también vosotros con él, gloriosos.

SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (Cap. 28)
 
En la noche del sábado, al amanecer el primer día de la semana o domingo, vino María Magdalena con la otra María, a visitar el sepulcro. A este tiempo se sintió un gran terremoto, porque bajó del Cielo un Ángel del Señor, y llegándose al sepulcro, removió la piedra, y sentóse encima.
 
Su semblante brillaba como el relámpago, y era su vestidura blanca como la nieve. De lo cual quedaron los guardas tan aterrados que estaban como muertos.
 
Mas el Ángel, dirigiéndose a las mujeres, les dijo:
 
Vosotras no tenéis qué temer; bien sé que venís en busca de Jesús, que fue crucificado; ya no está aquí porque ha resucitado, según predijo. Venid, y mirad el lugar donde estaba sepultado el Señor. Y ahora id, sin deteneros, a decir a sus discípulos que ha resucitado; y he aquí que va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis; ya os lo prevengo de antemano. 

 ORACIÓN
 
 Infúndenos, Señor,
el espíritu de tu caridad,
para que aquellos que has alimentado
con los sacramentos de la Pascua,
hagas por tu piedad que vivan unidos de corazón.
 
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que siendo Dios, vive y reina contigo
y con el Espíritu Santo.
 
 




martes, 20 de marzo de 2018

SEMANA SANTA: ORACIONES PARA EL VIERNES SANTO


Esto dice el Señor:
 
En su tribulación,
madrugarán para venir a mí.
 
Venid, dirán, y volvámonos al Señor;
porque Él nos tomó y nos sanará,
nos herirá y nos curará;
después de dos días nos dará la vida;
al tercer día nos resucitará,
y viviremos en su presencia.
 
Conoceremos al Señor
y le seguiremos para conocerle más y más;
como la de la aurora,
está preparada su salida,
vendrá a nosotros,
así como la lluvia temprana y tardía
cae sobre la tierra.
 
¿Qué más haré por ti, Efraín?
¿Qué más haré por ti, Judas?
 
Vuestra misericordia
es como la nube de la mañana,
y como el rocío de la madrugada, que pasa.
 
Por esto los desbasté por los Profetas,
y los maté con las palabras de mi boca;
y los juicios que ejerceré sobre vosotros,
resplandecerán como la luz;
porque yo quiero misericordia y no sacrificio,
y conocimiento de Dios con amor,
más que holocaustos.

ORACIÓN


Oh Dios, de quien Judas
recibió el castigo de su pecado,
y el Ladrón el premio de su confesión;
haznos sentir el efecto de tu propiciación;
para que así como nuestro Señor Jesucristo
en su pasión dio a entrambos su merecido,
así destruido el error del hombre viejo,
nos conceda la gracia
de resucitar gloriosamente con él,
que contigo vive y reina.
Amén.

Éxodo (Cap. 12)

En aquellos días, dijo el Señor a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto:

"Este mes será para vosotros el principio de los meses; será el primero de los meses del año. Hablad a toda la congregación de los hijos de Israel, y decidles:

El día diez de este mes tome cada uno un cordero para su familia y para su casa. Más si en la casa no hay suficiente número de personas para comer el cordero, llamará del vecino que tenga junto a su casa, las personas que sean menester para comerlo.
 
Será el cordero sin mácula, macho, de un año; lo mismo observaréis si es cabrito. Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes; y toda la multitud de los hijos de Israel lo inmolará por la tarde. Tomarán de su sangre, y la pondrán sobre las dos puertas y sobre el umbral de las casas donde lo comieren.
 
Y aquella noche comerán la carne asada al fuego con panes ázimos y lechugas silvestres. No comeréis de él nada crudo ni cocido en agua, sino asado al fuego; comeréis la cabeza, los pies y las entrañas. Nada de él quedará para mañana; si algo sobrare, lo quemaréis al fuego. Lo comeréis de este modo: ceñiréis vuestros riñones, tendréis los pies calzados y báculos en las manos, y lo comeréis aprisa; porque es el Fase (esto es, el tránsito) del Señor. 
 ORACIÓN

Defiéndeme, Señor, del hombre malo;
líbrame del hombre inicuo.
 
Los que no piensan en su corazón,
sino en cometer iniquidades,
me hacían guerra todo el día.
 
Aguzaron sus lenguas,
como la de la serpiente;
veneno de áspides tienen bajo sus labios.
 
Guárdame, Señor, de mano del pecador,
y líbrame de hombres inicuos,
Que no piensan sino en derribarme;
esos soberbios me armaron lazos en secreto.
 
Y tendieron red a mis pies;
 junto al camino me pusieron tropiezos.
Yo dije al Señor: Tú eres mi Dios;
oye, Señor, la voz de mi súplica.
 
Señor, Señor, fortaleza de mi salud,
 tú pusiste a cubierto mi cabeza
en el día del combate.
No me entregues al pecador
según el deseo de mí concupiscencia;
todos sus pensamientos fueron contra mí;
no me desampares,
porque no se levanten con orgullo.
 
Toda la malignidad de sus rodeos,
y todo el mal que procuraban
hacerme sus labios, los cubrirá.
 
Mas los justos alabarán tu nombre,
y los rectos de corazón habitarán en tu presencia.

OREMOS

Dios omnipotente y eterno,
que todos los días fecundas a tu Iglesia
de nuevos hijos; aumenta la fe
y la inteligencia en nuestros catecúmenos,
para que, renacidos en la fuente del bautismo,
sean agregados al número de tus hijos adoptivos.
 
Por nuestro Señor.
Amén.
 
Oremos, a Dios Padre omnipotente,
para que purifique al mundo de todo error,
disipe las enfermedades, destierre el hambre,
abra las cárceles, rompa las cadenas de los cautivos,
conceda a los caminantes su regreso,
a los enfermos la salud,
y a los navegantes puerto seguro.

Dios omnipotente y eterno,
consuelo de los afligidos,
fortaleza de los atribulados,
haz que lleguen a ti las preces
de los que en cualquiera tribulación te invocan,
para que tengan todos alegría
de haber recibido en sus necesidades
el socorro de tu misericordia.
 
Por nuestro Señor.
Amén.

OREMOS

Dios omnipotente y eterno,
que a todos salvas,
y no quieres que ninguno se pierda,
vuelve tus ojos sobre las almas
seducidas por la diabólica astucia,
para que abjurando toda herética pravedad,
vuelvan al camino recto
y entren en la unión de tu verdad.
 
Por nuestro Señor.
Amén.

OREMOS

Dios omnipotente y eterno,
que no quieres la muerte del pecador,
sino que procuras siempre su vida;
recibe con benignidad nuestra oración,
y quitándole la iniquidad de su corazón
 le agregues a tu santa Iglesia
para gracia y alabanza de tu nombre.
 
Por nuestro Señor.
Amén.

HIMNO A LA SANTA CRUZ

Diga de la Cruz santa y misteriosa
El trofeo más noble y señalado;
Y cómo el Redentor del mundo entero
Venció, sacrificado en un madero.

Cruz, árbol el más noble, señalado
Entre cuantos la selva ha producido;
En hoja, flor y fruto sazonado,
Y en su bello matiz y colorido;
Dulces clavos sostiene, dulce leño,
El dulce peso de mi dulce dueño.

Ya del Rey se enarbola el estandarte,
De la cruz el misterio resplandece;
De la vida el Autor, muerte padece,
Y con ella la vida nos reparte

Saludámoste, ¡oh cruz!,
firme esperanza,
En este tiempo, y días dolorosos;
Acrecienta la gracia a los piadosos,
Y el perdón de su culpa al reo alcanza.

¡Oh Trinidad, de vida santa fuente!,
Todo espíritu rinda a ti la gloria,
 
A los que de la Cruz das la victoria,
Concédenos el premio eternamente.

Amén

 
 
 
 

lunes, 19 de marzo de 2018

SEMANA SANTA: ORACIONES PARA EL JUEVES SANTO


Más nosotros debemos gloriamos
en la Cruz de nuestro Señor Jesucristo,
el cual siendo el autor de nuestra salud,
de nuestra vida y de nuestra resurrección,
nos ha salvado y librado.

 
Dios tenga misericordia de nosotros,
y nos bendiga;
haga resplandecer la luz de su rostro
sobre nosotros, y apiádese de nosotros.

ORACIÓN

Dios de quien Judas
recibió el castigo de su pecado,
y el Ladrón el premio de su confesión;
haznos sentir el efecto de tu propiciación;
para que así como nuestro Señor Jesucristo
en su pasión dio a entrambos su merecido,
así destruido el error del hombre viejo,
nos conceda la gracia
de resucitar gloriosamente con él,
que contigo vive y reina.

Amén.
 
LECCIÓN DE LA EPÍSTOLA DE SAN PABLO APÓSTOL A LOS CORINTIOS (Cap. 11)

Hermanos: cuando os juntáis, ya del modo que lo hacéis, no es comer la cena del Señor, porque cada uno se anticipa a comer su cena particular. Y así unos no tienen que comer, mientras que otros comen por exceso.
 
¿Acaso no tenéis vuestras casas para comer y beber? ¿o queréis despreciar la Iglesia de Dios y avergonzar a los pobres que no tienen? ¿Qué os diré? ¿Os alabaré?
 
En esto no os alabo; porque del Señor aprendí esto que también os enseñé: que el Señor Jesús, en la misma noche en que había de ser entregado, tomó el pan y habiendo dado gracias, lo partió y dijo:
 
Tomad y comed; este es mi cuerpo, que será entregado por vosotros; haced esto en memoria de mí.
 
Del mismo modo tomó el cáliz, después de haber cenado diciendo:
 
Este cáliz es el Nuevo Testamento en mi sangre. Haced esto en memoria de mí, siempre que de él bebiéreis. Porque siempre que comiéreis este pan y bebiéreis de este cáliz, anunciaréis la muerte del Señor hasta que venga.
 
Por esto cualquiera que comiere este pan, o bebiere del cáliz del Señor indignamente, será reo del cuerpo y de la sangre del Señor; examínese, pues, el hombre a sí mismo y de esta manera coma de aquel pan y beba de aquel cáliz. Porque el que lo come y bebe indignamente, come y bebe su propia condenación, no haciendo discernimiento del cuerpo del Señor. Por esto hay entre vosotros muchos enfermos y débiles, y muchos duermen. Si nos juzgáramos a nosotros mismos, ciertamente no seríamos juzgados. El Señor es el juez que nos castiga para que no seamos condenados en este mundo.

SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (Cap. 13)

Antes del día de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que era llegada su hora de pasar de este mundo al Padre, como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin. Y acabada la cena, como ya el diablo había metido en el corazón de Judas, hijo de Simón Iscariote, que lo entregase; sabiendo Jesús que el Padre había puesto en sus manos todas las cosas, y que salió de Dios, y volvía a Dios, se levantó de la cena, se quitó sus vestiduras, y tomando un lienzo, se lo ciñó.
 
Después echó agua en una bacía y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a limpiarlos con el lienzo que tenía ceñido.
 
Llegó, pues, a Simón Pedro, el cual le dijo:
 
Señor, ¿tú me lavas los pies? Respondióle Jesús: Lo que yo hago, no lo entiendes tú ahora; lo sabrás después.
 
Dícele Pedro: No me lavarás jamás los pies.
 
Respondióle Jesús: Si no te lavara, no tendrás parte conmigo.
 
Dícele Simón Pedro: Señor, no sólo mis pies, sino también las manos y la cabeza.
 
Dícele Jesús: El que está lavado no tiene necesidad de que el laven más que los pies, porque todo lo demás está limpio. Y vosotros estáis limpios, mas no todos; porque sabía quién era el que lo había de entregar; por esto dijo: No todos estáis limpios.
 
Después de haberles lavado los pies, tomó sus vestiduras, y volviéndose a poner a la mesa, les dijo:
 
¿Entendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis Maestro y Señor, y decís bien porque lo soy. Pues si yo siendo vuestro Señor y Maestro os he lavado los pies, vosotros debéis también lavaros los pies unos a otros; porque ejemplo os he dado, para que como yo lo he hecho con vosotros, así lo hagáis vosotros también. 

ORACIÓN

Suplicámoste, Señor, Dios nuestro,
que estando alimentados con este sustento,
que da vida a las almas,
consigamos por tu gracia en la eternidad
esto que celebramos
en el tiempo de nuestra vida mortal.
 
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
 
Amén.

HIMNO

Cante la voz del cuerpo más glorioso,
El misterio sublime y elevado,
De la Sangre preciosa,
que amoroso El rescate del mundo ha derramado;
Siendo fruto de un vientre generoso,
El Rey de todo el Orbe,
el Ser increado.
 
Dado para nosotros, y naciendo
De una Virgen intacta y recogida.
Conversando en el mundo y esparciendo
Semilla de palabras que da vida;
Con orden admirable y estupendo
El tiempo concluyó de su venida.
 
En la noche tremenda en que la cena
Por último tomó con sus hermanos,
Cumpliendo ya la ley, en que se ordena,
El Cordero Pascual a los ancianos,
A sí mismo en manjar a la docena
De Apóstoles se entrega por sus manos.

De nuestra carne el Verbo revestido
Hace con sólo haberlo pronunciado,
Que el pan sea en su Carne convertido,
Y el vino en propia Sangre transformado;
 Y si a desfallecer llega el sentido,
 Con la fe el corazón es confirmado.
 
Demos, pues, a tan alto Sacramento
Culto y adoración todos rendidos,
Y ceda ya el antiguo documento
A los ritos de nuevos instituídos;
Constante nuestra fe dé suplemento
Al defecto de luz de los sentidos.
 
Al Padre con el Hijo sea dado
Júbilo, aplauso y gloria eternamente.
Salud, virtud y honor interminado,
Bendición y alabanza reverente;
Y al Espíritu de ambos aspirado,
Sea gloria y loor no diferente.

Se rezan ahora
las mismas oraciones del Domingo de Ramos.

 

SEMANA SANTA: ORACIONES PARA EL MIÉRCOLES SANTO


Ante el nombre de Jesús
se dobla toda rodilla de lo celestial,
de lo terreno y de lo infernal;
porque el Señor se hizo
obediente hasta la muerte,
y muerte de la cruz;
por esto el Señor Jesucristo
está en la gloria de Dios Padre.
 
Oye, Señor, mi oración
y llegue mi clamor a ti.
 
Ante el nombre de Jesús
se dobla toda rodilla de lo celestial,
de lo terreno y de lo infernal;
porque el Señor se hizo
obediente hasta la muerte,
y muerte de la cruz;
por esto el Señor Jesucristo
está en la gloria de Dios Padre.



ORACIÓN

Haz, oh Dios omnipotente, que,
pues somos incesantemente afligidos
por nuestros excesos,
seamos libres de ellos
por la pasión de tu unigénito Hijo,
el cual contigo vive y reina,
por los siglos de los siglos.

Amén

 
LECCIÓN DEL PROFETA ISAÍAS

Esto dice el Señor Dios:
 
Decid a la Hija de Sión: he aquí, tu Salvador viene; he aquí, consigo trae su galardón, ¿Quién es éste que viene de Edom y Bosra con vestidos encarnados? Hermoso es él en su estola, que ha con la grandeza de su poder.
 
Yo soy el que hablo justicia y defiendo para salvar. ¿Por qué es encarnado tu vestido y tus ropas como de los que pisan uvas en el lagar?
 
Yo sólo pisé el lagar, y de los pueblos nadie me ayudó, píselos con mi furor y hóllelos en mi ira; y su sangre salpicó mis ropas, y ensucié todos mis vestidos. Porque el día de la venganza está en mi corazón, y el año de mi redención es venido. Miré alrededor, y no había quien me socorriese; busqué y no hubo quien me ayudase y salvóme mi brazo, y mi indignación misma me valió.
 
Y hollé los pueblos con mi furor, y con mi indignación los embriagué, y derribé a tierra su esfuerzo. De las piedades del Señor me acordaré; de las alabanzas del Señor acerca de todo lo que nos ha dado el Señor Dios nuestro.
 
ORACIÓN

No escondas tu rostro de tu siervo
porque estoy atribulado;
apresúrate a oírme.
 
Sálvame, oh Dios,
porque han penetrado las aguas hasta mi alma;
estoy sumergido en lo más profundo del cieno,
y no hay apoyo.

 
Se rezan ahora las mismas oraciones
del Domingo de Ramos.


 

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