Cristo de El Pardo,
a ti vengo
con esta pena que tengo
de vivir y vivir mal.
Gracias a tu cruz sostengo
la mía triste y banal.
Te pide mi confianza,
para mis culpas, perdón,
para mi vida, esperanza,
y un hueco en tu Corazón,
tan abierto por la lanza.






