Oraciones Poderosas y Magicas

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jueves, 23 de agosto de 2018

VIRGEN DEL ROSARIO DE CHIQUINQUIRÁ, ORACIÓN PARA HACER PETICIONES Y RESOLVER PROBLEMAS Y DIFICULTADES


Amorosa soberana, Reina de los Cielos,
Madre Santísima del Rosario,
inmenso tesoro del Cielo,
que por el poder divino
fuiste destinada por la Santísima Trinidad,
para ser Madre del Unigénito Hijo de Dios,
y por eso eres llena de Gracia
desde el instante de tu Concepción.
 
Amada Señora y Reina mía, 
eres el remedio universal para todo mal
por la infinita sabiduría, gloria, 
y misericordia del Altísimo,
en su intención de salvar 
y socorrer al mundo
que se estaba desolado y perdido
por la culpa del pecado original.


 
Eres la Madre de inmensa misericordia,
en quien confiamos todos los pecadores
para liberarnos de los rigores de la divina justicia,
y constantemente manifiestas
el amoroso cuidado que de nosotros tienes,
especialmente por quienes veneramos 
tu milagrosa Imagen de Chiquinquirá,
en la que observamos tu ilustre dignidad
de verdadera Madre de Dios,
y por lo tanto verdadera Madre
de nosotros, hombres pecadores.
 
Madre milagrosísima que a la vez 
que renuevas tu imagen
en un lienzo roto y maltratado,
también renuevas con tu milagroso poder,
en el tosco lienzo de nuestros corazones,
la imagen de tu Hijo bendito.

Es imposible poder contar,
Soberana Princesa de la gloria,
las conversiones que haces
con los pecadores endurecidos.
 
Tan solo con ver tu imagen
son infinitas las almas 
que han caído rendidas
a las dulces influencias de la gracia.
 
En este día, humildemente te suplico,
Señora y Madre mía,
que la misma misericordia
que te inclinó a visitarnos en tu Renovación,
mueva también tu piedad
con este pobre pecador,
y me regales tu preciosa ayuda
para resolver las dificultades
que atravieso en este preciso momento,
y que tu mejor que nadie conoces.
 
(Exponer el problema y hacer la petición)
 
Que por la intercesión de tus gloriosos siervos
San Andrés apóstol y San Antonio de Padua,
 llegue mi ruego a ti, madre amada,
porque en ti deposito toda mi confianza
junto con la veneración y el amor
que siempre te he mostrado.
 
Ten piedad de mi, Señora bondadosa,
no me dejes en el olvido
porque soy tu hijo y en ti confío.
 
Amén.
 
 
 

ORACIÓN PARA ALCANZAR REMEDIO EN PROBLEMAS O PESARES

 
Tu has dicho Jesús mío:
 
"Venid a mi
los que estáis cargados y fatigados
que yo os aliviaré"
 
Y heme aquí, Señor, que, lleno de confianza
en tan consoladora promesa,
vengo a ti en este día,
para suplicarte que sea cumplida en mí,
según la grandeza de tu misericordia.

No mires mis pecados,
que me hacen indigno del bien que solicito;
mira solamente la fe
con que venerando tu verdad infalible
te ruego me dispenses,
aquel celestial alivio que necesitan mis males.
 
Nada soy, nada puedo,
nada merezco por mi misino;
pero me siento cargado y fatigado
por esa misma miseria que me es propia,
y te obedezco, Señor,
viniendo a buscar remedio en Ti,
que eres todo, que lo puedes todo,
que has sufrido y merecido
por todos y para todos.

Recíbeme, pues, propiciamente,
 Redentor benignísimo,
y dignándote venir 
a este tan pobre y enfermo corazón,
mira sus heridas y sus necesidades,
para derramar en él la abundancia
de tus consuelos, según la esperanza
que funda en tu palabra.
 
Amen.
 

BENDICION DEL FUEGO, INCIENSOS Y VELAS



Se exponen delante de sí, las velas, el incienso
y una pequeña antorcha
por si se quiere conservar el fuego.
 
Bendición

Regocíjese la angélica muchedumbre
de los celestiales espíritus,
celebrando con júbilo los divinos misterios,
y al son de saludable trompeta,
sea publicada la victoria de tan gran Rey.
 
Que se goce también la tierra,
esclarecida con tan luminosos rayos,
y al  lleno de los resplandores del eterno Rey
eche de ver como se han disipado
las tinieblas de todo el mundo.

 
Alégrense igualmente los aquí presentes
adornados de los resplandores de la luz,
y con tan maravillosa claridad
invocad, os ruego, juntamente conmigo,
la misericordia de Dios todopoderoso.
 
Por nuestro Señor Jesucristo, su Hijo,
que con él vive y reina un solo Dios,
en unidad del Espíritu santo.

Esta es Señor, aquella noche
en que habiendo sacado a nuestros padres,
los hijos de Israel, de Egipto,
les hiciste pasar el mar Bermejo a pie enjuto.
 
Esta noche, es pues, la que disipó
con el resplandor de la columna
las sombras de los pecados.
 
Esta noche es la que separando hoy
a los que creen en Cristo,
de las tinieblas del pecado,
los restituye a la gracia,
y les da lugar en la compañía de los santos.

Esta es la noche en que Jesucristo,
habiendo quebrantado las cadenas de la muerte,
subió de los infiernos victorioso.
Pues de nada nos aprovecharía haber nacido,
si no nos hubiese él redimido.
 
 Esta es la noche verdaderamente gloriosa,
la cual sola mereció saber el tiempo y la hora
en que Cristo resucitó de entre los muertos.
 
Esta es aquella noche,
de la cual está escrito que la noche será
tan esclarecida como el día,
y la noche será mi claridad en mis deleites.
 
La santificación, pues, de esta noche
ahuyenta los pecados, lava las culpas,
restituye a los caídos la perdida inocencia,
y a los tristes la alegría,
destierra las enemistades,
restablece la unión y humilla los imperios.

Recibe, pues, santo Padre,
en consideración de esta sagrada noche
el sacrificio vespertino de este incienso,
el cual te ofrecemos en la solemne ofrenda
de este cirio, labor de las abejas,
y en la cual a honra de Dios
encendemos el resplandeciente fuego,
que no padece menoscabo
en la comunicación de la luz,
porque este cirio que se alimenta con la cera
que se va derritiendo,
labrada por la madre abeja,
para fabricar esta preciosa antorcha.
 
(se encienden las velas)
 
¡Oh noche verdaderamente dichosa,
que despojó a los Egipcios
y enriqueció a los Hebreos!
 
Noche en la cual se juntan
las cosas celestiales con las terrenas,
y las divinas con las humanas.
 
Te rogamos Señor, que este Cirio,
consagrado a honra de tu nombre,
arda sin desfallecer
para disipar las sombras de esta noche,
y que aceptado por ti en olor de suavidad,
se incorpore con las celestiales lumbres.
 
Halle muy viva sus llamas
el lucero de la mañana;
aquel lucero, digo, que no conoce ocaso,
aquel que volviendo de los infiernos,
amaneció hoy con rostro sereno al linaje humano.
 
 Te suplicamos, pues, Señor,
que a nosotros tus siervos,
 y a todo tu devotísimo pueblo,
nos sea concedida una cumplida paz,
 y nos conserves con tu continua protección.

 Por el mismo Señor nuestro Jesucristo,
que contigo vive y reina,
un solo Dios con el Espíritu santo,
por todos los siglos de los siglos.

Amen.
 



A LA SANTA CRUZ, ORACIÓN QUE SE REZA PARA LIMPIA DE MALES Y MEJORAS DE FUTURO


Oh santa Cruz poderosa, deja que te alabe,
se conmueve el cielo, ante tu santo nombre
porque en ella murió el Dios hecho hombre,
por la crueldad humana
y para la remisión de sus pecados.
 
Por la santísima sangre en ti derramada,
tu poder es infinito y santo,
ante tu presencia, los querubines
entonan sus más bellos cánticos
y absortos te adoran los serafines ardientes.
¡Oh de la fe sublimes campeones!


Que tu luz Santa Cruz,
ilumine mi porvenir oscuro,
que disipe las sombras y
que el Eterno tenga piedad de mi.

Alza tu estandarte regio,
y levántame del  abismo en que me encuentro,
no dejes que sea vencido,
inmutable signo del Calvario
preciosa y bendita cruz
en la que murió mi Dios y Señor.

Tu apoyo necesito hoy que estoy doliente,
por que mis esfuerzos no han dado fruto,
que sean tus brazos poderosos
los que me ayuden a encontrar la gracia divina
que me permita recobrar las fuerzas
para recuperar lo que he perdido,
para que mis penas cesen,
para que ante mi se vuelvan a abrir los caminos
que me conduzcan a un futuro dichoso.

Que entre las sombras, aparezca la luz
diciendo si al porvenir
y olvidando el no del pasado,
pues son tus brazos la única balanza
que pueden pesar mis errores,
y no los hombres que sin piedad me humillan,
yugo cruel, de la infernal malicia...

Que aquel que con tanto amor te cargó
y que su vida de Dios por mi dio,
vuelva a otorgarme su misericordia
y que me libere de males, penas y desgracias,
que la luz de la gloria de Dios
regrese y mejore mi vida.


Líbrame de todo mal, oh Cruz poderosa,
que sea la sangre en ti derramada
la que me limpie, purifique y proteja,
florece en mi, árbol santo,
que la eterna verdad te ilumina,
y el riego de gracia divina
fomenta tu inmensa raíz!

¡Tú ostentas a Dios hecho Hombre!
¡Tú elevas el hombre hasta Dios!


 

miércoles, 15 de agosto de 2018

ORACIÓN DEL DÍA DE LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN


Santísimo Hijo de Dios
que al venir a la Tierra
no hallaste morada mas digna de ti
que el castísimo seno de la Virgen María.
 
Hoy que se regocija la Iglesia
conmemorando su gloriosa Asunción
al trono de los cielos,
mi alma arde en deseos
de tomar parte en el general júbilo,
asistiendo al divino banquete
preparado por vuestro amor
para sus hijos espirituales,
y en el cual les dais por alimento
el mismo cuerpo adorable
formado de la sustancia
de aquella Virgen purísima,
cuyo triunfo solemnizamos.


Soy indigno, Señor, soy indigno
de la inmensa honra de recibiros,
pues me reconozco y confieso
pecador miserable, pero,
teniendo presente que vinisteis,
por vuestra misericordia,
en busca de los pecadores,
y que nos invitáis a todos 
a la participación de augusto Sacramento,
instituid o para nuestra santificación,
me postro humildemente a vuestros píes,
diciéndoos con mi alma
a imitación de la bienaventurada María:
" He aquí la esclava del Señor,
hágase en mi según vuestra palabra".

¡Venid pues, sabiduría encarnada,
de quien proceden todas las virtudes,
venid a purificar y a adornar,
según los designios de vuestra bondad,
la humilde morada que os dignáis escoger,
y que solo por vos puede
ser dignamente preparada.
 
Venid a santificar mi intención particular
en esta Fiesta, la mas grande de cuantas
consagra la Iglesia  la excelsa Señora
a quien aclama el Trono vuestro,
y es a la vez Refugio de Pecadores.

Alentado mi corazón
con este  dulce título
invoco su poderosa asistencia
para alcanzar la gracia:
 
(Hacer petición de una gracia
a Nuestra Santísima Señora)

Celebramos hoy su glorioso triunfo
con el culto singular con que Vos
queréis sea eternamente honrada,
en los cielos y en la tierra,
la privilegiada criatura que fue
en el mundo vuestro templo vivo,
y que es para siempre en la gloria
Reina de los ángeles y de los hombres.

 Amén
 


 


OFRENDA A LA VIRGEN PARA PEDIRLE LA PROTECCIÓN DE LA FAMILIA


El olor de tus perfumes
Me atrae ¡oh Místico rosal!

Y aspirarlos fervorosa
quisiera mi alma a tus pies;
pues ellos la embalsamaron
cicatrizando su herida,
y hoy pretende agradecida
que algo que darte la des.

Tu eres Estrella del alba,
 haz brotar con tus albores
de devoción santas flores
que rendir pueda en tu altar,
cual rasgando sombras tristes
durante mi noche oscura,
supiste con tu luz pura
mi corazón alumbrar.

Causa de nuestra alegría
santificarla te toca,
pues que la Iglesia te invoca
Puerta del cielo también,
y que probarme te plugo,
al escuchar mis gemidos,
que eres madre de afligidos
y de los flacos sostén.

Nada tengo, nada darte
Puedo ¡oh Peina de los Santos!
aunque de favores tantos
deudora confieso ser.
Pero pues Madre de gracia
te nombra el orbe cristiano,
vengo a implorar de tu mano
lo que te anhelo ofrecer.

Y es, Señora, amor tan grande
por el Hijo que es tu gloria,
que de mis culpas la historia
consiga borrar al fin;
y al dejar la tierra mísera,
en que hoy gime desterrada,
mi alma le halle en la morada
donde le canta el serafín.

¡Santa reina de los ángeles!
Por tu dicha y honra inmensa
te ruego me des defensa
del mundo en la áspera lid,
para que el fiero enemigo
que nos persigue tirano,
sepa que no eres en vano
fuerte torre de David.

¡Refugio de pecadores!
no deseches mi esperanza,
y pues que a todos alcanza
tu tierna solicitud,
se siempre la protectora
de la familia que amo,
y por la cual hoy te aclamo
de los enfermos salud.

¡Oh auxilio de los cristianos!
tu patrocinio nos valga
cuando el espíritu salga
de esta cárcel terrenal,
y en aquella patria eterna
que nos conquistó tu Hijo,
entremos con regocijo
bajo tu manto real.

A cuantos amo te entrego,
no los rechaces, María.
mi pecho te los confía,
llévalos, pues, de ti en pos.
¡Y tu poder sin medida
bendiga a todos los hombre,
cuando con gozo te nombren
Gloriosa Madre de Dios!
 
 
 

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