que fuiste de Dios conferido
a cumplir el don de
la caridad!
Por las pruebas más grandes
a que fuiste sometido por el Señor.
yo
te pido de todo corazón
que combatas la miseria de mi casa,
que la caridad de tu
Alma
me siga a dondequiera que vaya.
Que tu espada milagrosa
destierre los
maleficios en mi vida
y que las herraduras de tu brioso corcel
me proporcionen
suerte en todos mis negocios.
¡Oh San Martín Caballero!
Del Señor fiel
misionero…
¡Líbrame de todo mal!
¡Protégeme siempre!
¡Para que nunca me falten
la salud, el trabajo y el sustento!







