Fúndeme, Señor, modélame,
lléname de ti, utilízame.
Expulsa de mi todas las fuerzas del mal,
aniquílalas, destrúyelas,
para que yo
pueda estar bien y hacer el bien.
Expulsa de mí los maleficios, las brujerías,
la magia negra, las misas negras,
los hechizos,
las ataduras, las maldiciones y el mal de ojo;
la infestación
diabólica y la obsesión diabólica;
todo lo que es mal, pecado, envidia, celos y
perfidia;
la enfermedad física, psíquica, moral,
espiritual y diabólica.
Quema todos estos males en el infierno,
para que nunca más me toquen a mí
ni a
ninguna otra criatura en el mundo.
Ordeno y mando con la fuerza de Dios omnipotente,
en nombre de Jesucristo
Salvador,
por intermedio de la virgen Inmaculada,
a todos los espíritus
inmundos,
a todas las presencias que me molestan,
que me abandonen
inmediatamente,
que me abandonen definitivamente
y que se vayan al infierno
eterno,
encadenados por san Miguel arcángel,
por san Gabriel, por san Rafael,
por nuestros ángeles custodios,
aplastados bajo el talón
de la Virgen Santísima
Inmaculada.
Y así, Señor Jesús,
yo me someto a ti
y me comprometo a servirte y a obedecerte;
y basado en esto,
tomo posición contra cualquier
fuerza maligna de las tienieblas que,
de alguna forma,
haya entrado en mi vida,
sea por mis propios actos,
sea por actos de mi familia o de mis antepasados,
o de alguna otra cosa que desconozca.
Donde quiera que haya sombra en mi vida,
cualesquiera fuerzas malignas,
yo renuncio a ellas ahora, Señor.
Te ruego Padre Dios
que el
Espíritu Santo ocupe todo mi ser
y restaure las virtudes
que estos males han
destruido en mí.
Yo invoco al Espíritu Santo de Dios
para que invada mi ser
y realice mi liberación y me suelte del mal,
entera y realmente,
como sólo el Espíritu de Dios puede hacer.
Padre Santo, te lo ruego,
sana toda mi vida, toda mi historia personal,
perdóname, ayúdame, libérame, bendíceme.
En nombre de Dios Padre,
En nombre de Dios Hijo
En no,bre del Espiritu Santo.
Amén."