Tu has dicho Jesús mío:
"Venid a mi
los que estáis cargados y fatigados
los que estáis cargados y fatigados
que yo os aliviaré"
Y heme aquí, Señor, que, lleno de confianza
en tan consoladora promesa,
vengo a ti en este día,
para suplicarte que sea cumplida en mí,
según la grandeza de tu misericordia.
No mires mis pecados,
No mires mis pecados,
que me hacen indigno del bien que solicito;
mira solamente la fe
con que venerando tu verdad infalible
te ruego me dispenses,
aquel celestial alivio que necesitan mis males.
Nada soy, nada puedo,
nada merezco por mi misino;
nada merezco por mi misino;
pero me siento cargado y fatigado
por esa misma miseria que me es propia,
y te obedezco, Señor,
viniendo a buscar remedio en Ti,
viniendo a buscar remedio en Ti,
que eres todo, que lo puedes todo,
que has sufrido y merecido
por todos y para todos.
Recíbeme, pues, propiciamente,
Recíbeme, pues, propiciamente,
Redentor benignísimo,
y dignándote venir
a este tan pobre y enfermo corazón,
mira sus heridas y sus necesidades,
para derramar en él la abundancia
de tus consuelos, según la esperanza
que funda en tu palabra.
de tus consuelos, según la esperanza
que funda en tu palabra.
Amen.
















